Era un día de escuela, pero decidimos que mejor íbamos a Barcelona en tren para pasar un día divertido y ir de compras, esa mañana a las siete ya estábamos levantadas para vestirnos y peinarnos y llegar pronto a la estación de tren, a las 8 ya estábamos esperando a que llegase el tren, aunque nos tuvimos que esperar media hora porque el tren llegaba a las 8.30 pero valía más la pena esperarse media hora que tener que ir con prisas o que se nos escapara el tren. A las 10 ya estábamos en Barcelona, las tres muy contentas pero absolutamente desorientadas, todas habíamos estado alguna vez allí pero no solas, alguna vez con el instituto o con nuestros padres, así que decidimos buscar tiendas de ropa sin ningún punto de referencia, íbamos andando pero sin saber donde, Laura que era la mas observadora y miedica de todas, no paraba de decirnos que nos estábamos alejando mucho del centro de Barcelona y que ella tenía el presentimiento de que dábamos vueltas todo el rato por el mismo sitio. Era cierto, pero nos dimos cuenta cuando ya estábamos muy cansadas de andar, así que nos sentamos en un banco por el que habíamos pasado muchas veces por delante, cuando ya estábamos las tres un poco más descansadas decidimos continuar el trayecto, pero cada vez veíamos menos gente, menos tiendas, restaurantes…
Laura ya no era la única que estaba un poco preocupada, esta vez lo estábamos todas, sin darnos cuenta habíamos llegado a un polígono industrial enrome, nos pasamos unas tres horas intentando salir de aquel polígono, hasta que se hizo de noche, al final nos dimos por vencidas, el último tren de vuelta a Cervera salía a una hora mas tarde y estábamos seguras de que no llegaríamos a tiempo para cogerlo, las tres desconsoladas no sentamos en el suelo, a mí ya se me saltaban las lagrimas cuando de repente miré a Natalia, ella tenía una gran sonrisa en la cara, nos dijo que mirásemos hacia atrás, y nos llevemos una gran sorpresa cuando vimos aparecer dos de nuestros mejores amigos, con su bonito coche de color negro.
Nos llevaron hasta Cervera, donde nos dejaron rápidamente porque ellos se tenían que ir para casa, no eran de nuestro pueblo, los conocíamos porque nos los habían presentado unas amigas.
Ése día no lo olvidaremos nunca y tampoco no olvidaremos lo que nuestros mejores amigos hicieron por nosotras, pero hay una cosa que no les preguntemos, ¿qué hacían ellos en ese gran polígono industrial de Barcelona si eran de Guissona? De momento no nos lo han querido contar!! Y creo que nos lo contarán, así que nos quedaremos con las ganas de saberlo.
domingo, 30 de septiembre de 2007
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